Hace siete años que Mercedes Troyas administra el comedor comunitario Dulce Infancia en Los Troncos del Talar. Pasó por muchos momentos difíciles. Pero ahora está viviendo el peor. Como en diciembre dejó de recibir alimentos de parte del Estado, tuvo que tomar la decisión más dolorosa: a 30 de las familias que asistían les tuvo que decir que no vayan más.
Por eso está desesperada. Algo la ayuda un club de Leones del barrio, pero no alcanza. El gran sacrificio lo está haciendo ella. Usa tres cuartas partes de su sueldo de enfermera para comprar comida.
Incluso así, de las 80 familias a las que les ofrecía un plato de comida tuvo que achicarse a 50. Y lo mismo con la cantidad de días que abre el comedor. De tres veces por semana los redujo a dos.
Mercedes sigue resistiendo. El comedor es todo para ella. Tanto que asegura: “si lo tengo que cerrar me muero. Al otro día me muero”.
Para recibir donaciones, el alias de Mercado Pago del comedor Dulce Infancia es TeresaMercedesTro.Mp