El país que espera: libreros ambulantes

La oferta literaria porteña ofrece librerías para todos los gustos y también hay un lugar para el rebusque de quienes se quedaron sin nada y hacen del culto a la lectura su modo de supervivencia.

Informes Especiales: El país que espera: libreros ambulantes

Buenos Aires acogió a grandes escritores como Borges, Cortázar y hasta Saint-Exupéry. Forjaron parte de la identidad de una ciudad donde las librerías se repiten en el paisaje porteño. La oferta literaria porteña ofrece librerías para todos los gustos y también hay un lugar para el rebusque de quienes se quedaron sin nada y hacen del culto a la lectura su modo de supervivencia.

En pleno Palermo, frente a dónde solían realizarse las ferias del libro, Alan apoya una manta en el piso sobre la cual ordena unos cuantos libros que son todo su capital.

Antes de la cuarentena trabajaba como ayudante de cocina y en un puesto de venta de café. Con el comienzo de las restricciones perdió sus empleos y no pudo pagar la pensión dónde vivía. La calle fue su refugio ya desesperación lo acompaño hasta que encontró la esperanza en una caja de libros que un vecino había tirado. Decidió ofrecer esos libros y los transformó en su medio de subsistencia.

Carlos vive y vende libros en una esquina emblemática, Florida y Lavalle. Tiene el puesto ambulante más grande, en horario de las oficinas ofrece sus libros y por las noches se para a recitar los poemas que encuentra en alguno de sus tantos libros. Conocido y querido por los oficinistas que a diario comenzaron a volver a sus trabajos presenciales en la city porteña. Algunos se acercan para comprar, saludar o donarle libros a Carlos que les agradece y categoriza cada uno en por su sección como en una librería tradicional.

Luis se instala todas las tardes en juramento y 11 de septiembre, en barrancas de belgrano. Por las mañanas trabaja en algún local que le da algo para comer y le permite guardar sus libros a la noche cuando el se dirige al parque donde pasa solo sus noches.

En una ciudad que albergo a grandes escritores, la literatura permite rebusques nuevos para los que esperan una nueva esperanza.