Lorena y Darío son dos hermanos de Lavallol a los que la pandemia los dejó sin sus trabajos. Buscan en la pastelería una salida a la amarga situación.
El escenario era adverso, Lorena trabajaba de niñera cuando el comienzo de la cuarentena estricta la dejó sin posibilidades de continuar ejerciendo su oficio. Lo que para ese momento era un hobby se transforma en la herramienta para resistir la situación.
Siempre le gustó cocinar y la pastelería en particular. Autodidacta, fue aprendiendo las recetas que veía en televisión y comenzó a cocinar tortas y alfajores para vender. Su hermano Darío, trabajaba en una empresa de seguridad hasta que una reducción de personal consecuencia de la pandemia lo dejó sin empleo.
Con el apremio de llevar un plato de comida a su casa con su pequeño hijo, decidió sumarse al emprendimiento de su hermana. En las reuniones familiares, los pastelitos de Darío eran muy deseados y fue eso lo que su hermana le propuso hacer para vender.
Para aquel momento, muchos municipios cerraban calles para asegurarse que todos los autos pasarán por donde estaban los controles. Esta situación generó un mayor tráfico sobre la esquina de la casa de los hermanos.
Entonces decidieron montar una mesa en la esquina y ofrecer sus platos a los automovilistas que por allí pasaban. Poco a poco fueron haciéndose de una clientela para los cuales la esquina de los chicos continuó siendo un paso obligado.
No importa si hace frío extremo o llueve, siempre los van a encontrar en la esquina. Para Lorena esto representa un nuevo comienzo. Un nuevo trabajo, muy distinto al anterior como niñera. Sabe que hay comodidades que ya no tendrá pero apuesta a que el nuevo emprendimiento sea fructífero. Para Darío es una pelea diaria y no puede bajar los brazos. Un día puede irles muy bien y al siguiente nada.
Cada día es un nuevo desafío. Pero la pandemia no solo les quitó sus empleos, en abril su papá falleció a causa del covid. Él les había propuesto que armen un local en el patio delantero de su casa y así no tener que sufrir las inclemencias de la intemperie.
El fallecimiento del padre de la familia, hizo que sus hijos tuvieran que destinar los pocos ahorros que tenían para colaborar con la situación. Hoy continúan el emprendimiento y esperan poder juntar el dinero necesario para montar el local en honor a su papá.
Los pueden encontrar en la esquina de Dr. Melber y Jacinto Viera en Lavallol o pedirles al 1164760301