Unos días antes de aquel 13 de enero de 2006, la cuadrilla de supuestos empleados trabajaba en una esquina de Acassuso, en Dardo rocha y Tres Sargentos. Junto a ellos una camioneta azul, que pertenecía a Sebastián García Bolster, con herramientas que usaron para despistar.
Ya estaban planeando el gran robo, tomando medidas y calculando distancias cuando una empleada doméstica de la zona se da cuenta que una cuadrilla de tres personas estaba trabajando en este lugar.
¿Por qué una mujer prestaría atención a unos empleados que trabajan en la calle? justamente llamaron su atención por que no parecían ser “operarios de cloacas, ya que tenían overoles muy limpios y nuevos. Claro, el uso que le estaban dando no era para un trabajo muy laborioso. La mujer también menciona que en la camioneta había una escalera en la caja y en el techo.
El túnel pluvial por el que se escaparon tiene 12,5 metros de profundidad. Se extiende desde la autopista panamericana hasta el río. A lo largo del mismo hay algunas bifurcaciones, la de la calle Tres Sargentos es una de ellas.
Ese 13 de enero, según da cuenta la causa, el teléfono de García Bolster deja de enviar señal alrededor de las 8:30, desde ese momento, “el ingeniero” como lo denominaban, ya estaba en el túnel esperando el momento de ingresar al banco.
¿Cuánto tiempo antes se planificó el golpe? ¿qué detalles tuvieron que tener en cuenta? 14 meses antes, en noviembre de 2004, Araujo y García Bolster, los dos cerebros de la banda, habían sido sorprendidos sacando fotos en la sucursal del Banco Río. Necesitaban saber donde estaban las cámaras, donde se ubicaban las personas de custodia, porque en ese sector es por donde finalmente ingresaron.
Ese 13 de enero de 2006 a las 12:38 dos personas ingresan al garage de la sucursal, ubicado en el subsuelo a bordo de un Ford Escort. Otros dos ingresaron por la puerta principal, redujeron a todas las personas que se encontraban en el lugar. Unos segundos después ingresa Araujo, el quinto y último participante de la banda. A partir de aquel momento la puerta del banco fue cerrada con llave desde adentro. En el lugar había 23 rehenes entre clientes del banco y empleados. Tres de ellos fueron liberados a lo largo de las siete horas que duró el robo.
¿Cuál era el objetivo? las 143 cajas de seguridad que había en el subsuelo. Para forzarlas, habían llevado todas las herramientas en el auto que había quedado en el estacionamiento.
Desde aquel momento el control de la sucursal del Banco Río estaba en manos de cinco hombres.
¿Cómo se entera la policía? el empleado de seguridad llega a dar aviso a la policía, que a los pocos minutos ya había rodeado el lugar junto a todos los medios de comunicación nacionales ¿el plan? ganar tiempo. La idea de negociar a cambio de rehenes les hizo ganar tiempo a los ladrones y mientras tanto podían conseguir el botín.
Un detalle importante era no dejar rastros, se llevaron consigo el registro de todas las cámaras de seguridad, muchos de los detalles fueron reconstruidos por los rehenes que padecieron esas siete horas.
A más de 10 metros de profundidad se hizo el boquete por el que se sacaría el preciado botín. ¿Cómo iban a sacarlo? todos los detalles estaban pensados.
Con dos gomones, la plata sobre ellos, y los diques que se habían construido en el túnel pluvial para asegurar la cantidad de agua necesaria para que los gomones circulen.
El recorrido que realizan es de 1000 metros, en este lugar se encontraba una camioneta acondicionada para el escape. Allí estaba esperando Zallo Echeverría, en la esquina de Libertad y Tres Sargentos.
Su teléfono generó esta ubicación a las 17:00 hs. la combi blanca tenía un corte en el piso para permitir el ingreso desde la alcantarilla con el botín sin ser vistos desde el exterior.
Según fue confirmado posteriormente, en la camioneta había un sistema de poleas y roldanas en el techo para facilitar la carga de los bultos en los que transportaban el botín.
Cuando la policía ingresó al banco no había rastros de los ladrones hasta acá el plan parecía perfecto, pero algo había fallado….
Texto: Verónica Kodalle
Mirá también:
- "El robo del siglo": la historia real, por Mauro Szeta
- "El robo del siglo", por Mauro Szeta: habla "El hombre del delantal"