La llegada de las vacaciones son una oportunidad para que mucha gente viaje a la Costa Atlántica a descansar. Pero lamentablemente también para que los estafadores virtuales hagan su verano. La maniobra es simple: ofrecer en redes sociales una propiedad en alquiler, solicitar una seña como reserva y después desaparecer.
Es lo que le pasó a Mariana. Encontró en Facebook un departamento en alquiler en San Bernardo. Chateó con el supuesto dueño y le transfirió una reserva.
A los pocos días vio en Facebook que varias personas lo acusaban de estafador. Y lo comprobó de dos maneras: primero porque dejó de responderle los mensajes. Y segundo cuando contactó a la verdadera dueña del departamento.
Le dolió por el dinero. Pero mucho más porque era la primera vez en la vida que ella y sus hijos iban a estar en el mar.
Huilén y su pareja, Leo, querían ir a Aguas Verdes. Buscaron varias publicaciones en las redes sociales hasta que se decidieron por una que encontraron en Facebook.
Era para pasar el fin de año. Y para hacer la reserva la supuesta dueña les exigió una transferencia de 50 mil pesos, la mitad del alquiler.
Lo hicieron y todo marchaba bien hasta que hace unos días le escribieron preguntando si tenían que llevar ropa blanca. Nunca les llegó la respuesta. Es que siquiera le llegó el mensaje a la "dueña". Había dado de baja la línea.
Después descubrieron que en esa casa vive una pareja de abuelos. Y que jamás la tuvieron en alquiler.
Maxi quería ir a Mar del Plata con una amiga. Apenas una semana en enero. También buscaron en Facebook. Y también terminaron estafados. Pero no una, sino dos veces. Primero reservaron un departamento por diez mil pesos y a los pocos días el dueño los bloqueó y no los atendió más.
Decidieron denunciarlo en Facebook y así fue como una mujer les escribió solidarizándose con ellos y diciéndoles que su hermana tenía un departamento para alquilar.
Se contactaron con la hermana y después de negociar las condiciones le transfirieron 70 mil pesos. Pero, para su sorpresa, hace dos días vieron que varias personas la denunciaron en Facebook diciendo que era una estafadora.
Lo terminaron de confirmar ayer, cuando la llamaron por teléfono para decirle eso y enseguida les cortó y los bloqueó. Antes, a modo de despedida, tuvo tiempo hasta para burlarse: "la cuenta en la que depositaste es trucha. Chau gil”.
Basta una recorrida por las redes sociales para encontrar cientos de casos similares. Gente que ofrece propiedades en alquiler. Y gente que denuncia que fue estafada. El delito no se toma vacaciones.