Zapatillas usadas, ropa rescatada de la basura, gallinas, sábalos, heladeras que no funcionan, autopartes de dudoso origen. Todo eso y muchísimo más se puede encontrar en la feria de San Francisco Solano, "el shopping de los pobres", como la definen los vecinos.
Es tan grande que por momentos parece interminable. Funciona todos los miércoles y sábados desde las 8 de la mañana hasta las 3 de la tarde, sobre la avenida Alvarez Jonte.
Pero por la crisis económica en los últimos años creció tanto que se ramificó a un terreno abandonado ubicado en la avenida San Martín -lo llaman "el campito"- y a la vera de un arroyo contaminado.
Son miles de personas las que asisten. Las motiva el clásico rebusque. Tanto a los que llevan algo para vender como a aquellos que buscan algo para comprar a un módico precio.
Miles de personas dispuestas a comprar y vender … Conocé “La feria de la crisis” pic.twitter.com/r4pk6qbylj
— Telefe Noticias (@telefenoticias) 24 de julio de 2018
"Acá se vende cualquier cosa. Me corto una uña y la vendo", bromea Ezequiel, quien sobre una manta estirada en el suelo ofrece ropa rescatada de contenedotes de basura de la Capital.
El "cualquier cosa" no parece exagerado. En un mismo puesto pueden convivir patas de una vieja pileta pelopincho, un ventilador roto, la base de un changuito de supermercado transformada en parrilla y la rueda de una bicicleta.

También se consiguen gallinas ponedoras, sábalos y carpas recién pescados en las aguas del Río de la Plata, patos y hasta autopartes robadas, según todos sospechan. Y la crisis económica hace que cada vez más gente se acerque a comprar a la feria, incluso comida en mal estado.
Florencia es docente y como el sueldo no le alcanza va a comprar fideos que los supermercados descartan porque están vencidos. "No me queda otra", dice al borde del llanto.
La gran mayoría de los asistentes se encuentra en el mismo estado que ella. En estado de necesidad y urgencia. Por eso en la feria de Solano nada se pierde. Todo se vende.