Casiano tiene 43 años y trabaja en lo alto: hace más de 26 años que limpia vidrios de edificios de hasta 100 metros de altura.
Al principio tenía mucho miedo, pero se animó y ahora es un fiel creyente de que hay que tener valentía para trabajar.
Así mantiene a su familia y a sus dos hijos. Quiere que sus hijos no realicen, en el futuro, el mismo oficio que el que tiene él, desea que sean profesionales y para eso sale todos los días a trabajar.