Micaela Duarte, de 27 años, se levanta a las 5 de la mañana y trabaja 12 horas diarias, luego va a la escuela para terminar sus estudios secundarios.
Su trabajo lo hace junto a una cuadrilla de hombres y mujeres que instalan desagües de aguas sucias.
Durante su jornada hace pozos, coloca caños, remueve la tierra, revoca y tapa grietas, organiza el trabajo, todo eso junto a sus compañeros y compañeras que integran el grupo que hace la instalación.
Le da mucho orgullo llevarle ese servicio a los vecinos, siente que le mejora la calidad de vida.
Cuando coloca los caños les pide a los vecinos que no usen los desagües, no todos le hacen caso omiso y frecuentemente mientras está cavando el pozo se encuentra con desechos.