Julia trabajó toda su vida como cocinera hasta que se jubiló. Su idea era poder descansar. Pero le duró poco. A los 72 años, la inflación y la crisis económica la obligaron a tomar una decisión desesperada: cantar a la gorra frente al Obelisco para ganar unos pesos extra que le permitan llegar a fin de mes.
"Siempre me gustó cantar en mi casa, pero nunca pensé que tendría que hacerlo en la calle y por necesidad. Es muy triste, porque si no hiciera esto no podría comer con lo que gano como jubilada", contó Julia en diálogo con Telefe Noticias.