Sufren insomnio, ataques de pánico y hasta temblores. Y, por si fuera poco, hay imágenes que los atormentan. Así de traumática es la vida de los conductores de trenes. Todo por los cada vez más frecuentes accidentes causados por peatones y automovilistas que cruzan las vías con las barreras bajas.
Y Telefe Noticias viajó con uno de ellos, Johnatan, en la cabina de un tren de la línea Mitre para documentar, en primera persona, cómo es un trabajo que a simple vista parece tranquilo y monótono, pero que en realidad está lleno de tensiones y peligros.
Es que los “motorman”, como se les dice, son las principales víctimas de un problema que parece estar lejos de tener solución. Durante el primer trimestre de este año se produjeron 67 “colisiones con personas o vehículos, a razón de una cada 32 horas”, según un informe de la empresa Trenes Argentinos.
Y en la mayoría de los casos el denominador común es la negligencia. “La gente está apurada, pero no se da cuenta de que por ganar un minuto termina perdiendo la vida”, sostiene Johnatan, quien en los más de diez años que lleva manejando trenes vio todo tipo de accidentes y suicidios.
“La verdad que hay cosas de las que no te olvidás más. El ruido del golpe del tren contra un cuerpo humano te queda grabado para toda la vida”, explica con conocimiento de causa.
Pero la negligencia de peatones y automovilistas no es la única razón del problema. También se suma que muchas veces las barreras no funcionan bien y quedan permanentemente bajas. Y entonces la gente cruza pensando que el tren no viene. Pero cuando viene, la situación termina de la peor manera.
Testigo diario de estos episodios es Fernando, banderillero del ferrocarril Sarmiento, la línea que más accidentes registra porque, como solo tiene un ramal, los trenes pasan con mucha frecuencia -uno cada 8 minutos- y entonces la mayor parte del tiempo las barreras están bajas.
“Cuando funcionan bien están casi siempre bajas. Y cuando andan mal ni te cuento el descontrol que se produce. Lo peor es que se la agarran con nosotros. A veces nos insultan y otras hasta nos agreden físicamente para que levantemos las barreras”, cuenta Fernando.
La construcción de pasos bajo nivel y puentes es la única solución definitiva en la que trabaja Trenes Argentinos. Pero, mientras tanto, todo está en manos de la responsabilidad ciudadana. Y ese parece ser, justamente, el problema.