Ana María se subió a un crucero en Jamaica y durante el viaje comenzó a sentirse mal. Para ella era un viaje especial, luego de pasarla mal en muchos momentos de su vida.
En medio del recorrido, comenzó con dolores de panza y los médicos del barco no le prestaron atención. La bajaron en Kingston, la operaron y le dijeron que había sido un éxito, pero la peritonitis ya había explotado.
La trajeron nuevamente a Argentina en avión sanitario y aquí la salvaron. Sus marcas la acompañarán el resto de su vida.