Paula estaba trabajando, cómo cualquier día, limpiando el salón de fiestas en el que trabajaba.
Sintió un dolor desgarrador en las piernas, cómo cuchillazos. Fue al hospital: tuvo un infarto de piernas.
Su vida ya no es la misma, la marca hace que no pueda caminar rápido, correr el colectivo ni hacer ejercicio