Sufrir un robo ya es motivo de bronca y de indignación. Pero si además se llevan algo tan preciado como una herramienta vital para trabajar, el golpe es de nocaut.
Es lo que le pasó a Adrián, un electricista a quien le robaron la escalera. "Entré a una casa a pasar un presupuesto y cuando salí me habían abierto el auto y me la habían robado", cuenta.
El gran problema es que sin la escalera no puede trabajar. Y con el otro ingreso que tiene como empleado en una empresa, no le alcanza para llegar a fin de mes. Mucho menos para comprar otra escalera que sale 50 mil pesos.
"Me llaman los clientes por distintos trabajos y les tengo que decir que no puedo ir. La verdad que esto me mató. Con todo lo que me había costado comprarla", se lamenta.
Algo parecido, pero con la moto, le ocurrió a Hugo, quien trabaja como pintor y haciendo pequeños arreglos de albañilería. Le rompieron el candado con que había dejado asegurada la moto y se la robaron.
"Me dejaron literalmente sin trabajo, porque no puedo llevar en un colectivo todas las herramientas y la escalera, como hacía con la moto", dice quebrado la angustia. "¿Cómo voy a hacer para pagar el alquiler o simplemente comer?", se pregunta.
A Javier también le robaron su moto. En su caso era su herramienta para trabajar haciendo repartos de comida. Y ahora se quedó sin la moto, que se había podido comprar ahorrando peso por peso durante años, y sin trabajo. "Lo único que quiero es que alguien me ayude a poder volver a trabajar", pide totalmente desolado.
Es la impotencia de alguien al que no solo le robaron un bien material. Le robaron el trabajo. El pan de cada día.