"Sin tetas hay paraíso": historias de mujeres que se hicieron una reducción de mamas

Relatan cómo transitaron ese camino y las consecuencias que sufrieron a nivel salud. Informe con Gisela Busaniche.

Informes Especiales: "Sin tetas hay paraíso": historias de mujeres que se hicieron una reducción de mamas

Estamos acostumbrados a que la moda marque las nuevas tendencias, hace ya varios años que tener tetas, ponerse prótesis, tener busto, es uno de los objetivos de muchas mujeres. Pero, ¿qué pasa con aquellas que nacieron con mucho busto y no quieren vivir así, no lo soportan, no aguantan más ese peso y el dolor de espalda que eso genera?

Florencia insistió con el paso del tiempo en aceptar su cuerpo, hizo muchos años de terapia y se convenció de aquello. Pero el peso de sus pechos fue aumentando y su espalda fue sufriendo con aquella situación.

Todos los días debía pensar qué actividades tenía en el día e ir vestida con algo que le resulte cómodo y también que sostenga su busto. Todos los días debía tomar medicación para aflojar las contracturas en sus cervicales. Todos los días, también, tenía que ir explicándole a la gente que su cara estaba un poco más arriba del lugar en el que todos dirigían su mirada. Todos los días se encontraba con comentarios de otras mujeres que no entendían sus ganas de sacarse busto, su necesidad de operarse, sus ganas de ponerse un vestido o una malla y que le quedara bien.

Así como Florencia, Micaela transitó la misma experiencia, hace dos años atrás decidió operarse y desde ese día cambió su vida. La operación no fue estética, había de fondo una cuestión de salud que la estaba complicando en su postura y en los dolores que también sufría.

Florencia y Sol son hermanas, en este tema también hay algo genético y hereditario. Florencia, la mayor, había tomado la decisión hace 10 años atrás, la más pequeña fue hace dos, sin dudas y con la experiencia que había atravesado su hermana se animó a encarar la operación y poder, de ahora en más, elegir que ponerse. Ambas recuerdan compartir situaciones donde eran las únicas que se entendían mutuamente y se acompañaban.

Constanza tiene 21 años, tiene 110 de busto, todavía no tiene autorización de su obra social para operarse y lleva bastante tiempo peleando para que le reconozcan la operación por los problemas de salud que le acarrea. Es actriz y además da clases.

Hay muchas cosas que necesita hacer con su cuerpo que se le imposibilitan. Desde chica sufre las cargadas de sus compañeros de colegio y a medida que fue creciendo todo eso fue aumentando. Todas cuentan lo que sufrieron por la cantidad de busto que tenían, las cargadas que aguantaron desde chicas hasta que finalmente decidieron operarse y su vida cambio para siempre. Se volvieron personas normales, con tetas.