Stand up villero, cuando el humor se transforma en una herramienta para sobrevivir

Se ríen de lo que pasa en su barrio y de lo que pueden contar de esas calles. Informe especial de Damián Carreras.

Informes Especiales: Stand up villero, cuando el humor se transforma en una herramienta para sobrevivir

Ellos usan el humor para salir de la realidad que les tocó. Se ríen de lo que pasa en su barrio y de lo que pueden contar de esas calles. El stand up surgido en la clase media llega al conurbano de la mano de sus rimas.

Comenzaron hace varios años atrás, pero llegar cuesta y vivir del humor todavía mucho más. Damián tuvo suerte y hoy es estrella en el canal Comedy Central, pero hay muchos que todavía tienen que seguir luchando para conseguir un escenario donde poder mostrar lo que hacen.

Gaby y Germán siguen con sus trabajos, de esa forma viven y ayudan a su familia. Aunque les encantaría tener otra realidad, se adaptan a la que les tocó y conviven con ella.

En el entorno del stand up se encontraron con colegas que llegaron a decirles que era "medieval" que una persona tenga un caballo con un carro y lo use para juntar cartones, pero ellos lo ven y muchos de sus vecinos lo hacen todos los días.

Encontrarse con la gente no fue fácil, para ellos la General Paz divide al público, de un lado se ríen porque ven lo mismo que ellos, cuando se van del otro lado a la gente no le parece gracioso y no tienen mucho éxito. Por este motivo es que prefieren presentarse en bares del conurbano donde le dan una alegría a las personas que van a verlos y las hacen olvidar, aunque sea por un rato de lo que están viviendo.

Entre todos armaron un "circuito conurbano" donde se acompañan y le dan espacio a los nuevos talentos que surgen de los barrios para seguir expandiendo este fenómeno.

Además de las dificultades que tuvieron para llegar a la gente, también se encontraron con obstáculos de parte de su familia y amigos. Tampoco entendían si se estaban riendo de ellos y se preguntan también por qué no elegían hacer otra cosa que no sea contar "sus miserias". Sin embargo, con el tiempo fueron entendiendo que eso los hacía sentir felices, ser ellos mismos, ser aquellos que hacían reír a muchos.

Los shows que realizan son a la gorra y muchas veces les va bien y logran recaudar hasta 3000 pesos, pero otras veces la realidad es distinta. Por ese motivo, todavía tienen dudas sobre si dedicarse por completo a sus shows o continuar con sus trabajos.

Cuando empezaron a hacer el curso de stand up ninguno sabía sobre qué temas escribir, pero poco a poco fueron ganando seguridad y descubrieron que su vida cotidiana era una fuente constante de inspiración.

LAS HISTORIAS DETRÁS DEL “STANDUPVILLERO
Germán dice que no puede vivir del stand up, y por eso tiene que trabajar y estudiar. Cuenta que tuvo problemas con la droga y que el humor lo salvó de todo. “Vi lo que era el stand up en la tele y busqué donde estudiar, nunca había escrito nada. Un día faltaba poco para la muestra de fin de año y me senté en la computadora a escribir, solo sabía lo que pasaba en la villa y escribí sobre eso”.

Damián empezó a trabajar a los 13 años y cuando arrancó con las clases de stand up lo hizo por curiosidad. Así fue como empezó a escribir sobre lo que veía en el barrio y gustó. Hizo shows para gente peligrosa y con el primer dinero que ganó le pidió a la madre que haga una raviolada con mucho queso, como a él le gusta. Hoy disfruta de lo que hace y se define como el Pablo Lescano del Stand Up villero. Y aunque todavía le falta para llegar, su sueño es llegar al teatro.