Es la historia de Cynthia, quien en su momento vendía cosas de hilo para vivir hasta que casualmente se cruzó con la orfebrería.
Se inició en ese camino a pulmón: pedía a los colectiveros que la dejen viajar sin pagar y pedía a sus compañeros que le presten los materiales mientras era vendedora ambulante y la sacaban de todos lados.
Hace unos años se cruzó en su camino una ONG que la ayudó, le aprobaron un proyecto y a partir de ahí puedo empezar a vivir de lo que le gusta.
Cynthia cuenta otros traspiés que tuvo, pero es una persona que peleó mucho por un sueño y lo concretó.