El envío de hoy es diferente a los anteriores. Vamos a conocer a Marcelo, que tiene 50 y nació sordo.
De chico y con ayuda de sus padres aprendió a leer los labios. Logró tener una vida prácticamente normal hasta la llegada de la pandemia. A partir de ahí sintió su casa como una cárcel, no podía salir, no tenía la posibilidad de escuchar música, llamar a un amigo y leer los labios por zoom era imposible.
Salir a la calle en ese momento o hasta hace pocas semanas era un problema, el uso de barbijo le impide leer los labios y la normalidad que había logrado se fue perdiendo. Hoy superó la depresión que le generó lo que pasó y su vida está volviendo a ser lo que era.