"Volver a empezar": los verduleros de la pandemia

Todos los días llegan al Mercado Central, después de viajar una hora y media desde sus casas, con $1500 pesos para gastar en mercadería, dinero que deberán duplicar para sentir que el día está ganado.

Informes Especiales: "Volver a empezar": los verduleros de la pandemia

Walter y Lautaro, son vendedores ambulantes de verduras. Todos los días llegan al mercado central, compran limones, morrones y ajos y salen a venderlos por los barrios de Laferrere.

Walter lleva más de 10 años trabajando en el rubro, Lautaro se sumó el año pasado en medio de la pandemia.

Todos los días llegan al Mercado Central, después de viajar una hora y media desde sus casas, con $1500 pesos para gastar en mercadería, dinero que deberán duplicar para sentir que el día está ganado.

Compran limones, morrones y ajos, arman bolsitas de 3 morrones, 6 limones, 5 ajos y posteriormente las venden $100 cada una. No importa el peso que cada bolsa contenga, Walter y Lautaro saben que las unidades y los precios redondos siempre van a vender más.

Del Mercado Central se van directo a Laferrere a vender los productos, empiezan en el centro, donde las avenidas siempre están repletas de vecinos y después siguen vendiendo por los barrios, casa por casa.

Walter y Lautaro aseguran, que los vecinos del barrio les compran siempre porque ya los conocen, saben que la verdura que venden es de buena calidad pero sobre todo, les compran porque no les tienen miedo, a diferencia de lo que podría llegar a pasar en algún barrio de la Ciudad, según ellos mismos cuentan.

La ganancia del día depende de las ventas que realicen. Lo máximo que pueden sacar con una inversión de $1500 son $4000, de ese monto tienen que separar los $1500 de gastos iniciales para poder repetir la compra todos los días. Cuando llueve, no trabajan y eso complica muchísimo la economía familiar: “si no trabajamos, no comemos”, cuenta Walter, padre de cuatro niños.

En ocasiones, los acompaña Jonathan, el hijo de ocho años de Walter: “cuando nos acompaña, la policía no nos molesta, si vamos solos por ahí nos paran porque piensan que no estamos vendiendo, que estamos haciendo otra cosa”

Walter tiene un sueño, convertirse en el dueño de su propia verdulería, ser su propio jefe y no tener que salir más a vender por las calles.