Contratado por un día: Roberto Funes Ugarte limpia los vagones del subte

Son 410 empleados los que todas las noches trabajan de 11 de la noche hasta las 5 de la madrugada, a contramano de todo el mundo.

Informes Especiales: Contratado por un día: Roberto Funes Ugarte limpia los vagones del subte

Los llaman topos. Es que pasan buena parte de su vida bajo tierra para hacer una tarea nocturna y poco grata: limpiar la suciedad que cada día 1.300.000 pasajeros dejan en los vagones y las estaciones de los subtes de Buenos Aires.

Los “peones de limpieza” –tal la categoría formal que tienen- ocupan el puesto más bajo dentro de todos los que existen en la operación de los subterráneos. Y en un nuevo capítulo de Contratado por un día, Roberto Funes Ugarte se convirtió en uno de ellos.

El trabajo es muy sacrificado por varias razones: en primer lugar, porque deben lidiar con todo lo que implica limpiar baños públicos, pero también porque hay gente –sobre todo la que vive en la calle- que utiliza los ascensores de las estaciones para hacer sus necesidades.

Chicles pegados en los asientos, en las paredes, en el piso, escupitajos y hasta vómitos también son parte de la suciedad con la que se enfrentan cada madrugada, aunque el día anterior hayan dejado todo impecablemente limpio.

Y a lo desagradable que es el trabajo en sí mismo, se agrega otra dificultad: el horario. Como para hacer la limpieza necesitan que el subte esté cerrado al público, ingresan a las 11 de la noche y terminan a las 5 de la madrugada, seis días a la semana.

“La verdad que vivimos a contramano de la toda la gente. No ves casi a tus hijos, a tu familia ni a tus amigos. Cuando vos te acostás, ellos se están levantando para ir a la escuela o a trabajar”, cuenta uno de los peones de limpieza destinado en la estación San Pedrito, de la línea A.

Son 410 empleados los que todas las noches limpian los 700 vagones y las 89 estaciones de las seis líneas de subte y el Premetro. A ellos se suman 164 que, durante el día, hacen tareas de mantenimiento. Del total, el 27% son mujeres.

Cobran, en promedio, un sueldo de 32 mil pesos por mes –reciben un plus por trabajo nocturno- y están nucleados en dos sindicados: la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y la Asociación Gremial de Empleados del Subte y el Premetro (AGETSyP), donde están afiliados la mayoría.

Son todos jóvenes, ya que son el primer eslabón dentro de las funciones que hay en la operación de los subtes. Con los años, a medida que se abren vacantes, van ascendiendo hasta, en algunos casos, llegar al máximo escalafón, el de maquinista.

Según datos de Metrovías -la empresa que tiene la concesión- para los trabajos de limpieza se gastan, por mes, 1200 litros de lavandina granulada, 7500 litros de desodorante granulados, 3000 litros de detergente biodegradable, 2900 litros de quita sarro para paredes y casi 1000 mil bolsas, entre negras y verdes.

Pero detrás de los números están estos jóvenes de carne y hueso que, aunque ningún pasajero los vea, se pasan todas las noches limpiando lo que ellos ensucian.