Sofía Calcagneo, 88 años, proviene de una familia de clase media de Resistencia, Chaco. Su infancia está marcada por la desintegración familiar. Sus padres se separaron cuando ella tenía 5 años y a los 6, por orden de un juez fue a vivir con su padre y su abuela, al igual que sus hermanos. La madre era muy violenta, los agredía física y psíquicamente.
Eso marcó su infancia, le cuenta a Erica Fontana que le daba mucha vergüenza decir que a sus compañeros de escuela que sus padres estaban separados y vivían con su padre. Más tarde, esa vergüenza se volvió a repetir.
Durante el tiempo que vivió con su abuela y padre soñaba con ser periodista. Sus tíos paternos eran periodistas de diarios locales.
Se casó a los 20 años con un joven de Resistencia Arsenio Martínez, 10 años mayor que ella. Un amor mu sacrificado, con problemas, dice. Lo conoció en el club y el padre los vio hablando en las calles del pueblo y le dijo que fuesen a su casa.
Se casaron en 1955, el hombre era sastre, pero trabajaba poco. No quería y la ejercía violencia física contra ella. Que fue aumentando a medida que pasaban los años.
Vinieron a Buenos Aires, en 1960 con la esperanza de que tuviera un mejor trabajo, pero no ocurrió, llenos de deudas, tuvieron un embargo de propiedad y él la seguía violentando.
En ese tiempo ella una fiel espectadora de un programa de TV que se llamó LA JUSTA DEL SABER, conducido por Horacio Ayala Bringer. Un día fue a la puerta del canal y le contó que tenía problemas porque su marido no quería trabajar y el conductor de Tv la ayudó a conseguir empleo y casa.
La violencia fue in crescendo y a los 45 años se separó. El día que tomó la decisión él intentó ahorcarla. En esa decisión fue acompañada por los familiares, hermana, sobrinas y su padre.
El conductor le sugirió que se inscribiera en la escuela de periodismo argentina y así lo hizo. Mientras trabajaba como portera, se recibió de periodista.